Mermeladas El Ababol

Un sabor que transporta a otra época
La casualidad llamó a la puerta de Manuela cuando, en el festival anual de artesanía de su pueblo, alguien probó sus mermeladas. Un alguien anónimo, desconocido, que sin darse cuenta convirtió su pequeño puesto en el destino de decenas de personas. Fue el boca a boca, el marketing del mundo rural, el que convirtió su afición en un negocio de éxito. Hay quien dirá que fue suerte, pero Angulo, Queso de Autor, prefiere pensar que la suerte hay que buscarla. Y Manuela la buscaba cada vez que hacía sus recetas con cariño y dedicación.

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Fiel a su estilo
La clave de su éxito ha sido el respeto por su propia tradición. Su empresa es joven, pero sus métodos son antiguos. Mantiene la receta sencilla que aprendió de su madre, usa frutas y hortalizas frescas que ella misma cultiva, e incluso hay quien dice que no necesita azúcar porque ella ya es muy dulce. Sus ingredientes y sus métodos son costosos porque todo lo hace a mano y nada es automatizado, pero solo así se consigue esa mermelada especial que sabe a fruta y nada más: sin conservantes, sin colorantes y sin ingredientes pedantes.
Que crezca Rita
Pero Manuela no quiere crecer. No quiere llegar a grandes masas. No quiere encontrar muchos más clientes porque sabe que le obligaría a cambiar su modelo de producción, y se perdería la esencia de sus mermeladas. Quiere que encuentre sus productos solo aquel que los esté buscando, aquel que tenga claro lo que quiere. Porque solo el que lo valora merece encontrar ese sabor casi perdido: el sabor a fruta de verdad.

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